Dar el salto a una vida nómada

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En esta primera entrega de Trabajar viajando, la serie en la que exploro el fenómeno de los nómadas digitales en su aspecto más humano y sociocultural, comenzamos por el principio.

¿Qué es lo que lleva a la gente a convertirse en nómada digital? ¿Podemos identificar razones comunes que impulsan a las personas a abandonar sus países y sus trabajos para lanzarse a la aventura de viajar, y a la experiencia de poder hacerlo mientras trabajan gracias a internet y las nuevas tecnologías? ¿Cómo lo hacen?

Para saber un poco más, voy a hablar con Marta Rey, una periodista española de 32 años que, en el momento de esta entrevista, estaba en uno de los primeros días de su vida como nómada digital en Lomé, la capital de Togo,  junto a su pareja, Juan. Él es cámara y storyteller y ha producido reportajes para grandes agencias y organizaciones. Juntos trabajarán en la producción de reportajes audiovisuales sobre temas sociales en África.

Marta Rey en Lomé, Togo.

Varios puntos a destacar de esta conversación a la que le encuentro muchísimo jugo.

Los voy a enlazar con ciertos consejos que extraigo tanto de la entrevista como de mi propia experiencia y de blogs y webs dedicadas a este tema y que pueden ser útiles para aquellas personas que estén pensando seriamente en convertirse en nómadas digitales:

Motivos por los que lanzarte a ello

Hay varios, y entre ellos están la insatisfacción con tu propia vida o el no encajar con la dinámica laboral convencional, o la sed de aventuras en tu vida diaria.

Para Marta, es más bien la existencia de un proyecto con el que ella y su pareja han soñado mucho tiempo, y la constatación de un hecho, y es que nuestro tiempo es finito, que vida no hay más que una, que sepamos, y que si quieres hacer algo, más te vale ponerte manos a la obra para que ese proyecto o sueño se realice, porque sino siempre te quedará esa espinita clavada.

 Nadie se arrepiente de iniciar demasiados proyectos o de viajar demasiado, la gente al final de su vida se arrepiente más bien de no haber hecho más cosas con las que soñaban.

Ella también habla de la realidad de los expatriados españoles que llevan muchos años viviendo en otros países donde han alcanzado una posición muy buena y han hecho su vida y claro, les gustaría volver a España pero miran hacia aquí, preguntan a sus amigos, y ven que aún hay mucha precariedad, que no podrán encontrar las condiciones de las que disfrutan en sus trabajos en el extranjero…

Es triste, pero los buenos datos económicos de las grandes empresas de este país están tardando mucho en llegar a los trabajadores y los salarios son aún muy bajos y las condiciones malas y obsoletas para una sociedad que está cambiando muy rápidamente. Algo que menciona Marta y que yo ya practico es el trabajar para empresas o clientes en Europa con contratos y precios de esos países, no de aquí. Pero claro, no todo el mundo lo consigue ni todos los trabajos se ofrecen en remoto.

Marta y Juan tenían buenos trabajos y un piso y una vida en Berlín, pero se decidieron a llevar a cabo su proyecto, lo pensaron y prepararon muy muy bien y han dejado una puerta abierta para volver si lo desean o si las cosas no salen como esperaban. Yo diría que éste es un muy buen ejemplo de cómo hacer las cosas bien antes de emprender una experiencia tan rompedora como ésta.

Cómo conseguirlo y los preparativos previos

Como dice Marta muy acertadamente, es importante no marcharse con una mano delante y otra detrás.

Esta vida no es un camino de rosas, hay mucho trabajo detrás y habrá momentos difíciles que además tendrás que gestionar solo en un país extranjero, así que lo mejor que puedes hacer es preparar muy bien tu viaje y tener un buen colchón económico que amortigüe la escasez de ingresos si las cosas no van bien. Así no tienes tanta presión por conseguir ingresos inmediatamente y puedes disfrutar del viaje y de la experiencia.

Y si además puedes dejar alguna vía de escape o plan B, pues mejor. En el caso de Marta, los dos podrían volver a sus trabajos y a su vivienda y aún les quedarían ahorros para la vuelta. Ellos se han arriesgado por algo que llevaban tiempo pensando y les hacía ilusión pero ha sido un riesgo calculado, para no darse la gran hostia si las cosas se tuercen. Aquí hay que distinguir entre la persona que comienza una vida nómada y el joven o la joven que acaba de terminar la universidad o no estudia y se pone a viajar sin un plan de vida muy definido más que conocer mundo, que creo que son cosas muy distintas.

Por lo tanto, en los meses o incluso años previos a tu partida, ahorra todo lo que puedas para subsistir viajando aunque no consigas ingresos durante todos los meses que tienes previsto viajar en principio. Nadie quiere volver antes de tiempo porque se ha quedado sin dinero. Mirate muy bien todos los papeles que necesitas y que no podrás conseguir cuando estés de viaje, todas las vacunas necesarias, los seguros, los tiempos de cada procedimiento…

El concepto de nomadismo digital sugiere un trabajo que puedes desarrollar enteramente online, por lo que comenzar tu viaje ya con clientes o encargos, además de proporcionar ingresos le dará a tu viaje entidad y razón de ser. No eres un turista o un viajero sin más, eres alguien que trabaja viajando, y para que te lo creas de verdad, en mi opinión no hay nada mejor que partir con un trabajo o empresa online.

Otra cosa ultra importante es hacerte un presupuesto casi milimétrico y cumplirlo a rajatabla, apuntar todos los gastos en una plantilla de excel y vivir con lo justo y necesario. Los nómadas viajan ligero y como vemos con Marta, llevan vidas frugales en cuanto a lo económico y material. Para ellos, es mucho más enriquecedora la experiencia. Como dice ella, al final esto es una inversión en ti mismo o misma, así que aunque quizá no logres tus objetivos o prolongar el viaje o convertirlo en tu forma de vida, habrá merecido la pena seguro y te llevarás muchas enseñanzas valiosas que no se consiguen con dinero. ¡ recuerda que siempre se puede volver a un trabajo de 9 a 6!

Habitar el lugar en el que vives, aunque sea de paso

Un tema bastante espinoso y con muchos puntos a considerar es el tema de la integración, de la convivencia con los habitantes de los países en los que vives, porque eso es lo que estás haciendo al final, vivir en otros países…

Cada vez somos más individualistas, y a ello nos empujan los móviles, las suscripciones personales a Netflix o Spotify, e incluso este tipo de vida del que estamos hablando, en el que muchas veces eres freelance o dueño de una empresa unipersonal o trabajas en remoto…

Entendemos mal la libertad y la independencia y nos aislamos en nuestro caparazón, en el que se está muy cómodo y todo está colocado como nos gusta, pero en el que estamos aislados.

 Estamos perdiendo el sentimiento de comunidad, la cooperación y la solidaridad que son tan necesarias para un animal tan gregario como el ser humano. Además, esto se utiliza en nuestra contra sin que nos demos cuenta o sin que lo impidamos por comodidad, y así nos convertimos en extraños entre nosotros, en trabajadores sin la fuerza que proporciona la unión, en consumidores desprotegidos frente a las grandes corporaciones, y en turistas de países ricos desarrollados que viajan a países exóticos como Tailandia donde hay buena conexión a internet y precios bajos, y donde nos importa un carajo la gente del lugar y de qué forma nuestro modo de viajar impacta en sus vidas, mientras podamos encontrar marcas occidentales que nos hagan sentir en casa.

Eso sí, a los habitantes de esos países que ni se les ocurra poner un pie en nuestro territorio, que ya la cosa pierde la gracia y no son turistas ni trabajadores sino inmigrantes, un estigma moderno ya que el ser humano se caracteriza precisamente por el nomadismo y por haber protagonizado grandes migraciones a lo largo de su historia.

Por esto me parecía importante tratar este tema con Marta. Es obvio que un nómada siempre está de paso y eso complica el desarrollar relaciones reales y profundas con las personas que habitan el lugar a donde has viajado, pero más allá de interactuar y de relacionarse, ¿es posible llegar a un cierto grado de comunidad o de integración? ¿De qué forma ven los locales a esos jóvenes (por lo general) occidentales que llegan a su ciudad, buscan un cibercafé y despliegan su portátil y tal vez un equipo fotográfico, que se pueden permitir vivir de esa forma y viajar a donde quieran? ¿La vida de estos nómadas digitales les beneficia o perjudica económicamente? ¿Cómo se puede aportar a estos países y estas gentes que te están dando tanto?

Perdonad que me ponga tan intensa pero es algo sobre lo que he pensado mucho al leer ciertos blogs y webs… y por eso me ha gustado mucho descubrir esta forma de interacción que cuenta Marta, a través de la música y del cine, con la gente del barrio en el que vive. Claro, ellos son expats procedentes de la Unión Europea, necesitan cierta infraestructura para trabajar como electricidad y conexión a internet, y por muy austeramente que vivan, puede que siempre sea mejor que sus propios vecinos. Pero quizá podamos encontrar puntos de unión y conexión real a través de pasiones y aficiones que mucha gente comparte, como la música o los relatos… y de esta forma expresar tu respeto e interés por la forma de vida de estas comunidades y, como dice Marta, que “eres el extranjero pero también te gustaría formar parte de su comunidad”.

En el siguiente podcast hablaré con una nómada digital que lleva algunos añitos ya de andadura y analizaremos otra de las formas de ganarse la vida mientras seguir viajando, la de agente inmobiliario.

Puedes dejar tu comentario y escribirme a info@wanderlustpaula.com

¿Quieres ser nómada digital? Aquí tienes algunos recursos útiles…

Puedes empezar de la mano de los expertos, como Antonio G. de Inteligencia viajera, que ha montado la Escuela Nómada Digital para guiar a los no iniciados en este emocionante modo de vida…

Existen cursos, mayoritariamente en el sudeste asiático, donde te enseñan todos los pasos que debes seguir para convertirte en un nómada digital.

Las webs que ofrecen alojamiento y espacio de coworking en todo el mundo han crecido exponencialmente, con planes de precios adaptados a esta vida nómada, y gente que vive de esta manera puede aconsejarte los pasos a seguir para convertirte en un nómada digital.

Una vez que te hayas lanzado a ello, ¡no te olvides de realizar un seguimiento semanal y mensual de tus ingresos y gastos, para controlar tu presupuesto y seguir disfrutando de este modo de vida! Quien lo hace muy bien y os podéis fijar en sus informes mensuales, es Carles Navarro de ViveDistinto.com, que tiene además un podcast llamado Nómada Digital donde podéis seguirle la pista.

Créditos de la música (Creative Commons):

Music from https://filmmusic.io
«Fearless First» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

Music from https://filmmusic.io
«Firebrand» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

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