Vivir en cualquier sitio es como no vivir en ningún sitio: la vivienda del nómada digital

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En el anterior episodio hablamos de los nómadas digitales que trabajan como agentes inmobiliarios a través de las redes sociales y cómo conseguir vivir así y lo que conlleva. Pues bien, el tema de la vivienda da para mucho porque es un pilar central del nomadismo digital: por un lado, la ausencia de una residencia permanente, y por otro la necesidad de alojarse en los lugares en los que viven viajando. Además, no nos olvidemos de los espacios de trabajo, la tercera pata de este movimiento.

Por ello, he decidido dedicarle otro capítulo a este aspecto, el tercero de la serie ‘Trabajar viajando’, y además, he podido contar con un experto en el impacto que Airbnb y otras plataformas de vivienda tienen en nuestras ciudades. Los nómadas digitales utilizan mucho los hostels o albergues juveniles para hospedarse, pero también plataformas como Airbnb, a veces en grupo con otros trabajadores viajeros, y últimamente han surgido redes de hostels con coworking, diseñados a medida de los nómadas digitales… sobre todo de aquellos con una cartera más abultada y la necesidad de que se lo den todo hecho.

Esto genera ciertas interacciones con otros fenómenos muy importantes que están sucediendo en nuestras ciudades: la archiconocida gentrificación, combinada con la turistificación de los centros urbanos de las ciudades a nivel global, y cómo todo esto va de la mano con una homogeneización de las ciudades: desde Madrid hasta San Francisco, pasando por Beirut o Tokio, muchos elementos de la cultura popular se domestican y se amoldan a las necesidades de los viajeros globales, sean turistas, viajeros o nómadas digitales.

¿Cómo contribuyen los nómadas digitales a todo este fenómeno? ¿Cuáles son sus alojamientos favoritos, cómo se organizan para reducir los costes de vivienda y oficina, y qué plataformas son sus soluciones de alojamiento más utilizadas?

Todo esto lo veremos en el podcast de hoy, que he titulado “Vivir en cualquier sitio es como no vivir en ningún sitio”. ¿Y por qué lo he hecho así? Bueno, porque le he dado la vuelta a la investigación y he comenzado por el final, por las conclusiones. Ahora te explico cómo he llegado a esta reflexión.

Cuando eres nómada digital, el mundo es tu oficina

Como ya vimos con Carolina en el anterior capítulo, sus amigos piensan que ella vive en vacaciones perpetuas: que si vaya envidia, que si vaya vidorra… pero es que, si tu trabajo te permite currar bajo una palmera, ¿por qué no vas a hacerlo? Lo más fácil para un trabajador convencional es identificar viaje con ocio, con no dar palo al agua, vaya.

Pero detrás de estas fotos paradisíacas, también está la realidad de un trabajo duro ya que no conoce horarios y siempre se puede trabajar un poco más, una vida más bien solitaria no apta para los que se deprimen rápido y les cuesta conocer gente y hacer cosas solos, y una precariedad e inestabilidad tremendas. Estos dos últimos elementos son característicos del mercado laboral que dejó la crisis, precisamente. Y no todos los que trabajan por internet lo hacen desde Bali… viajar es caro, especialmente para los que sí pagan un alquiler, hay que comer casi siempre fuera, y pagar por desplazarse. Además, si no eres muy organizado y conoces bien los sitios donde trabajar, es más productivo y fiable hacerlo desde un entorno estable y seguro… como tu propia casa o un coworking.

Pero el teletrabajo está en auge: muchas empresas, sobre todo startups y otras que proveen servicios por internet, ya no tienen oficinas. Esto es un ahorro en gastos de alquiler y facturas gigantesco para los empresarios, y a veces también se ahorran nóminas porque contratan a los trabajadores como freelance con ciertos beneficios añadidos. Y no nos olvidemos de que, si trabajas desde casa, hay menos ocasiones de distraerte o incluso de ir a la máquina de café y comentar tus condiciones laborales con tu compañera de trabajo… para los trabajadores, es mucho más cómodo evitar el transporte a la oficina y ciertas dinámicas laborales, e incrementa la productividad, pero también precisamente por esto es difícil dejar de trabajar a la hora, es más solitario y requiere una comunicación muy fluida y efectiva.

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Si todo esto te convence y tus circunstancias te permiten viajar mientras trabajas, puedes hacerlo sin gastar mucho dinero en alojamiento, y con un equipamiento de oficina mínimo: sólo necesitas un Smartphone con dual SIM para los países donde no haya internet fiable, quizá una tablet con teclado, y un portátil potente con disco duro externo para guardar todo tu trabajo, que además deberás respaldar con una copia en la nube por si las moscas. Además, una batería externa fiable y un equipo Mi-Fi, que es un router portátil inalámbrico para aquellos países donde la cobertura de internet es errática, completan una oficina nómada.

Airbnb, housesitting, hostels: alojamientos para nómadas

Al calor de esta tendencia creciente que es el nomadismo digital, está floreciendo una industria que proporciona al trabajador itinerante todo lo que necesita: alojamiento, espacio de trabajo, packs de viaje, alimentación sana como si estuvieras en casa, ocio y aventuras…

Es muy interesante todo esto porque realmente facilita mucho la vida a esta gente y ayuda a crear una especie de comunidad flotante en continuo movimiento. Hace tiempo que los hostels que practicamos en el Interrail, por ejemplo, evolucionaron. O que el Couchsurfing que tanto me sirvió para viajar sin pagar un duro, se convirtió en Airbnb.

Couchsurfing es una plataforma que nació en 2005 y era básicamente dejar a alguien dormir en tu sofá, o tomarte un café con alguien que visitaba tu ciudad, y llevarle a ver algo no turista. No hay dinero de por medio, y tiene un sistema de referencias cruzadas sobre visitante y anfitrión que garantiza la seguridad y que la experiencia sea, sino agradable, al menos lo que te esperabas. Más tarde se profesionalizó y surgió el gran rival, Airbnb, del que hablaremos con el doctor en sociología Javier Gil.

House-sitting

Otra manera de viajar sin tener que pagar alojamiento y con la seguridad de esas referencias cruzadas es el house sitting, que llevan a cabo varias plataformas online y está muy extendido sobre todo en Australia y Nueva Zelanda, Reino Unido, Francia… la idea es genial y soluciona el problema a los que tienen animales de compañía o un jardín que cuidar, pero también les gustan los viajes largos. Solo tienes que entrar en cualquiera de las plataformas de house sitting, como Nomador, Trustedhousesitters o Mindmyhouse, te haces un perfil y publicas un anuncio para que alguien te cuide la casa, el jardín y el perro y a cambio, se aloje gratis en tu casa durante el tiempo que estés fuera. Esto lo hacen desde hace unos añitos con mucho éxito una pareja que viaja integrando el circo y los títeres en propuestas educativas, y que podéis encontrar en internet como Naranjarte.

Por otro lado, está la evolución de la tradicional experiencia como au pair en un país en el que quieras aprender el idioma, existe desde hace varios años y se llama Workaway. En su web puedes encontrar experiencias de todo tipo, voluntariados en proyectos humanitarios o sostenibles, integrarte en una comunidad, trabajar en una escuela o una granja… la cara B de esto es que normalmente trabajas a cambio de alojamiento y comida, sin salario, que bueno, en el caso de trabajar en una explotación agraria o un negocio, pues no deja de ser mano de obra gratis que se va recambiando y que está cubriendo un puesto de trabajo que no gana un trabajador contratado…

También está RemoteYear, donde previo pago de una suma que parte de 2000 dólares al mes, puedes hacer una ‘experiencia’ completa de viaje y trabajo en localizaciones curadas para trabajadores que ya tengan su propio trabajo online, con alojamiento, desplazamiento y espacio de coworking incluidos… en definitiva, un negocio muy jugoso que no para de crecer.

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Co-living: viviendo en la burbuja nómada

Y luego ya nos vamos a los alojamientos del futuro, como se han llamado… son los hostels que integran alojamiento y espacio de trabajo, y están especialmente diseñados para nómadas digitales. Son los conocidos como co-living, es decir, convivir, en todos los aspectos. Y sin embargo, pueden llegar a producir un efecto de burbuja en el que más que nada trabajas, trabajas y trabajas en tu portátil en sitios cerrados que disponen de todo lo que necesitas para llevar tu vida nómada… si a eso le quitas la parte de viaje y aventura.

La máxima expresión de este concepto son redes como Outsite, WifiTribe o Roam. Para formar parte de Roam, pagas una mensualidad de a partir de 500 dólares semanales por una habitación privada con baño y espacio de coworking y acceso a cocina, lavandería y otras zonas comunes y puedes viajar alojándote en sus establecimientos en ciudades como Londres, Tokio, Miami, Bali o San Francisco. Y también está Selina.

Selina es una cadena de hostels nacida en 2014 y que ya está presente en 13 países, que aúna el alojamiento juvenil del tipo hostel con los espacios de coworking necesarios para nómadas digitales. Une a esto actividades asociadas a un determinado estilo de vida como el surf, el yoga, los deportes en la naturaleza, los packs de turismo o los eventos para reunir a profesionales de distintos sectores, y tienes el hostel 3.0. También venden productos en sus tiendas, y cuentan con restaurantes y bares, lo que hace la oferta 360 grados para cualquier trabajador online.

Además, ofrecen las típicas ‘prácticas’ para jóvenes que quieran conocer las tripas de un hostel de estas características, que pagan entre 300 y 600 dólares por alojarse, comer y formarse en vez de recibir un salario, y han creado un programa de voluntariado para que empleados y clientes puedan retribuir algo a las comunidades donde está el hostel, como clases de inglés o cocina a los lugareños, reforestación o limpieza de entornos naturales, mantenimiento de edificios locales… Selina se lo ha montado bien: cuenta incluso con una aplicación desde la que reservar directamente alguna de sus 22.000 camas, quizá en alguno de los 35 nuevos establecimientos que la multinacional de origen israelí fundada en Panamá tiene previsto abrir antes de que acabe 2019.

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Estas dos plataformas van más allá de los tradicionales alojamientos de los nómadas digitales pioneros, y proponen la location Independence, la independencia de la localización, sea en Bangkok o en Dubai, algo que supone tener unos ingresos que cubran los gastos incluso en destinos caros. El location Independence professional, el profesional que vive de esta manera, no tiene por qué viajar, sino que puede simplemente trabajar en un coworking en su ciudad de origen. Es una nueva forma de vida, no de viaje, y el riesgo se redefine, entendiéndose como más arriesgado el hecho de vivir una vida convencional que no te satisfaga, a arriesgarte a emprender una vía alternativa por tu cuenta.

Vivienda temporal, oficina por un día, vida en el aire

WeWork y Airbnb, que proveen de espacio de trabajo y de alojamiento respectivamente, forman parte de esta tendencia a lo temporal, a lo precario, y han expandido sus actividades para parecerse más a hostels del tipo Selina. We Work ahora ofrece también alojamiento, al tiempo que Airbnb vende paquetes de experiencias en ciudades y espacio de trabajo.

Existe también la gente que pone su piso en Airbnb con la intención original para la que fue creada la plataforma, compartiendo una habitación del piso por unos días con alguien que, de esta forma, ayuda a cubrir gastos o proporciona unos ingresos extra a los inquilinos, a menudo pagando el alquiler de la habitación mientras el arrendador está de viaje. El inquilino eventual consigue unos precios más ajustados y una experiencia más auténtica, y se produce así un intercambio cultural que puede continuar en el tiempo.

En la parte positiva de todo este asunto, el precio reducido en casas de gente normal en barrios de toda la vida contribuye a diversificar la oferta y permitir que personas con menor poder adquisitivo puedan viajar.

Pero en los últimos años proliferan los grandes fondos de inversión que compran edificios enteros para alquilarlos a través de estas plataformas y especulan con el precio de la vivienda dejando muchos de estos pisos vacíos, y este es el foco de las investigaciones de mi siguiente invitado, el doctor en Sociología Javier Gil.

La oferta de Airbnb ya equivale a un 45% del mercado de alquiler en Sol, como señala Urban Data Analytics en un estudio de 2018 para El Mundo. El parque de viviendas en alquiler en el distrito Centro se está viendo presionado por la alta oferta de pisos en Airbnb. Más de la mitad de los anuncios en la plataforma de alquiler vacacional están en el Centro.

Al calor de este boom, han nacido plataformas como Minty Host que gestiona cientos de pisos en Madrid y Sevilla para usuarios de Airbnb que alquilan su piso o pisos y se quieren ahorrar todas las molestias de promover el apartamento en plataformas inmobiliarias, gestionar las reservas, recibir a los clientes y llevar a cabo la limpieza y el mantenimiento de los inmuebles. El activista comunitario estadounidense Murray Cox montó http://insideairbnb.com/  plataforma en la que denuncia cómo AirBnb produce una distorsión en el mercado inmobiliario expulsando a los residentes y creando un efecto de puerta giratoria de extraños.

¿Cómo están afectando estos fenómenos a nuestras ciudades y comunidades?

Además, me interesa mucho analizar cómo la afluencia de turistas, estudiantes extranjeros y nómadas digitales a las grandes ciudades está alimentando la transformación que están viviendo los centros urbanos, cómo afecta a los vecinos y las redes y comunidades que tejen, qué ciudad están modelando estos nuevos esquemas inmobiliarios o urbanísticos…

Javier Gil

He llamado a Javier Gil, Doctor en sociología especializado en Vivienda y Turistización, que ha analizado la plataforma Airbnb en relación con las transformaciones del neoliberalismo en el contexto de la crisis económica.

Esta conversación con él nos da mucho que pensar sobre cómo todos estos factores están remodelando nuestras ciudades y comunidades. También hemos hablado sobre cómo el mismo fenómeno del nomadismo digital se encuadra en la precarización vital que impone la lógica de mercado actual, y que se extiende al trabajo y a la vivienda.

Escucha la entrevista a Javier Gil en Google Podcast

En el siguiente podcast hablaré con un escritor que se ha estudiado muy bien la forma de poder vivir de lo que le gusta, la edición de libros de fotografía sobre graffiti y arte urbano. Debatiremos el tema de la semana laboral de cuatro días que se está empezando a probar en algunos países como Reino Unido, y hablaremos de automatización de tareas, robotización, inteligencia artificial y otras tendencias ligadas a las nuevas tecnologías.

Créditos de la música:

Music from https://filmmusic.io
«Fearless First» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
«Acid Trumpet» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

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