Viajar en bicicleta: elogio del viaje lento y ecológico

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Hoy hablamos con Lise, la mitad femenina de un proyecto de slow travelling sobre dos ruedas, las de su bici. Un proyecto que va más allá del viaje y que constituye una transición hacia el slow living, o la vuelta a un ritmo de vida más pausado, más acorde con los tiempos vitales y con la naturaleza.

Con ella hablaremos sobre cómo viajar en verde, viajar de forma ecológica y sostenible no sólo con el medio ambiente, sino también con las gentes que habitan los lugares a donde se viaja. Una reflexión sobre el turismo de masas, sobre el impacto de la moda de viajar cuando más lejos y más exótico mejor, sobre el ritmo frenético que se impone cuando se viaja.

Sé que la entrevista es larga, pero te aseguro que te va a interesar muchísimo, así que, si tienes un rato tranquilo, quédate hasta el final porque conoceremos sus próximos pasos en este proyecto de vida que quizá despierte una idea en ti mismo. También daré algunos consejos prácticos para reducir al máximo tu huella ecológica mientras viajas, y es que Lise en su viaje ha sido testigo de los efectos devastadores que está teniendo el calentamiento global sobre las zonas más pobres del planeta, y aquellas que menos han contribuido a este mismo desastre ambiental.

Recuerda que todo esto lo puedes leer en mi web, wanderlustpaula.com, con recursos extra para ampliar la información ¡y fotos para que te hagas una idea de este viaje!

Lise descansa en un alto en el viaje. Foto: Le temps courbe

Audrey Lise Mallet, del blog Les temps courbe, nos dice “Salut!” desde Bakú, capital de Azerbayán.

Lise, como se presentó cuando la conocí en Brasil porque pocos no franceses saben pronunciar su primer nombre, es una francesa de 31 años, antropóloga especializada en teatro y urbanismo, que ha vivido en varios países latinoamericanos, y más tarde Canadá, donde trabajó para el ayuntamiento de Montreal. Allí también trabajaba Fred LeMay, canadiense apasionado de la naturaleza y la bicicleta, de quien se enamoró y con el que empezó a recorrer Canadá a lomos de su bicicleta. Se casaron hace dos años, dejaron sus trabajos y su casa, y pusieron en marcha un proyecto que les iba a llevar a viajar desde el pueblito de Audrey Lise en Francia, Conflans-sur-Anille, hasta Asia, y de ahí a San Francisco en Estados Unidos y de vuelta a Montreal. Por el camino, los planes se fueron cambiando, y nosotras nos encontramos en Estambul el año pasado.

Me interesa mucho hablar con ella como miembro de un grupo de viajeros cada vez mayor que se dedican a viajar por todo el mundo de la forma más ecológica que existe para hacer grandes viajes: la bicicleta.

Lise y Fred entrenando por Canadá. Foto: Le temps courbe

Me ha llamado mucho la atención la elección de un viaje en bici y lento, con el propósito de adaptar el ritmo del cuerpo y de la naturaleza al ritmo del viaje, pero también con el fin de no imponer los ritmos occidentales de viaje, que ahora son casi agónicos por tachar de la lista aquello que ‘tienes que ver’ según guías, revistas y blogs de viajes, a otros pueblos y otras culturas, que muchas veces casi atropellamos cuando viajamos, en medio de nuestra ansia por hacer de nuestro viaje algo memorable.

Como dice Lise, muchos turistas y viajeros comprimen un viaje en un tiempo muy corto, en el que quieren ver sitios increíbles, hacerse fotos maravillosas y llevarse recuerdos y experiencias que nunca olvidarán. Esto pone mucha presión sobre el propio viaje, sobre los destinos y sobre los pobladores, ya que todo tiene que ser perfecto y salir rodado, y si no es así, el turista se sentirá muy decepcionado y pensará que todo el dinero que ha pagado no ha merecido la pena… Esto no deja lugar a lo espontáneo, a que se vivan experiencias que surjan de forma natural, y es muy injusto tanto para el que viaja, que no puede disfrutar del viaje en sí y mucho menos descansar su cuerpo y su espíritu en sus vacaciones, porque tiene una agenda de viaje más estresante que la que le impone su trabajo. Pero también es injusto para los lugares que visita, que tienen sus claroscuros como todo y tienen derecho a no ser perfectos y a sufrir toda clase de problemas económicos, de infraestructura, climatológicos… Si exigimos a algo o a alguien que sea perfecto, ¿no nos lo estamos exigiendo a nosotros mismos?

Viajando así, además, te pierdes los pueblitos apartados, que pueden ser bellísimos en su propia manera, y a las gentes que los habitan, a los que la mayor parte de las veces se ignora directamente.

Uno de los diarios de viaje de Lise. Foto: Le temps courbe

Lise también nos ha hablado de los efectos del cambio climático de los que han sido testigos mientras viajaban, y que otros viajeros ciclistas como Javier, del blog Bicicleting, han documentado. Ella me ha contado cómo reducen su huella ecológica cuando viajan, y es algo mucho más sencillo de lo que crees: para empezar, ¡reduce tu consumo! Reduce la energía que gastas cuando viajas: si viajas caminando, en bici o con vehículos que utilicen energías renovables para moverse , estarás reduciendo el impacto de tu viaje sobre el medio ambiente. Supuestamente, el avión es el método de viaje más contaminante, aunque si dividimos el consumo entre todos los pasajeros, no es tanto el combustible que se gasta… pero trata de reducir escalas y trayectos en avión todo lo que puedas, ¡y coge el tren! Es uno de los transportes más ecológicos para grandes cantidades de viajeros, y la alta velocidad se ha popularizado mucho y utiliza en gran parte energías renovables.

Para consumir menos, es importante que transportes tú mismo aquello que vayas a necesitar, y esto pasa, primero, ¡por necesitar menos cosas! En serio, no se necesitan tantos objetos materiales para vivir y pasarlo bien. ¿Cuántas veces has llevado más ropa de la que te has puesto en el viaje y que sólo ocupaba sitio en tu maleta? Segundo, que aquello que transportes sea reutilizable: tuppers de aluminio, cubiertos de metal, discos desmaquillantes de tela o copa menstrual para las mujeres… hay mil y una formas de hacerlo y muchas webs especializadas donde acudir.

Si consumes, consume productos locales siempre que puedas. Compra en mercados locales, come en restaurantes donde vaya todo el mundo… intenta observar una cierta seguridad alimentaria y de higiene también. Por ejemplo, si vas a ir a algún sitio donde haya problemas de agua potable, lleva una pajita potabilizadora, que filtra cualquier tipo de agua y la convierte en apta para el consumo. Además, puedes llevar algún limpiador de manos en seco que te garantice la higiene por tu parte.

Allá donde vayas, compra menos recuerdos y regalitos, que luego tendrás que transportar, y que te convierten en el típico turista occidental que se puede permitir comprar un sinfín de objetos que pasarán a engrosar la lista de adornos que cogerán polvo en tus estanterías… si vas a pagar por actividades o experiencias, como se llaman ahora, mejor que sea a empresas o trabajadores locales en vez de aquellas que compran el terreno y ponen negocios de estilo occidental que no revierten en grandes beneficios para la economía del sitio sino, simplemente, para el mismo hombre blanco de siempre.

¡No produzcas basura! Se puede vivir casi sin producir basura no reciclable, como nos enseña Lauren de Trash is for tossers. Hace 7 años que esta americana, que ha puesto en marcha una de las primeras cadenas de establecimientos que venden toda clase de productos sin envases, lleva a todas partes una jarra de cristal donde almacena la basura que no puede reciclar, y os aseguro que es un recipiente que cabe en su bolso y que aún no ha llenado. Si produces basura y no tienes dónde tirarla, llévala contigo el tiempo que sea, hasta encontrar dónde hacerlo o incluso reciclarla.

Reducir, reciclar y reutilizar, las tres R de la sostenibilidad. Estamos aprendiendo a reutilizar toda clase de materiales en toda clase de industrias y cada vez a mayor escala, pero un problema tremendo que tú puedes ayudar a paliar, es el del gasto inútil de ropa.

Si necesitas comprar prendas para el viaje, intenta que sean de segunda mano. Te sorprendería ver cómo se está desarrollando esta industria hoy en día, con aplicaciones como Wallapop para todo tipo de productos o Vinted, para ropa… si tienes que tirar ropa, por cierto, no la tires a la basura. Si está en buen estado, hay muchas organizaciones que se dedican a darles un nuevo propietario que no se la puede permitir. Si está en mal estado, hay muchas marcas de moda que están aceptando ropa para convertirla en jirones y reutilizarla en nuevas prendas, o marcas de zapatillas que reutilizan los materiales para hacer pistas de deporte… hay muchas opciones para no llenar el vertedero con ropa vieja, rota o que ya no quieres, y es que los residuos textiles son los que más llenan estos espacios de basura que no se recicla y que cada vez crecen más.

Por último, ¡comparte! Comparte medio de transporte, que en grandes ciudades es fácil y cómodo y utiliza energías renovables, como el car-sharing o el moto-sharing. ¿Cuántas veces mueves el coche si vives en una gran ciudad? ¿Cuántas horas de tu vida has malgastado en buscar aparcamiento? Comparte trayecto con Blabla car, comparte casa con el house-sitting o el home-swapping. Muchos estudios ya nos hablan de que poseemos demasiadas cosas, y que el futuro no es de los propietarios, ¡sino de los que comparten!

La elección de una vida más sencilla, de reducir el consumo y reducir también las horas de trabajo es una idea que empieza a tomar fuerza, impulsada por los desastres que está causando la emergencia climática en nuestros propios hogares occidentales. Lise y Fred han elegido viajar lento, tomarse su tiempo y dejar de vivir para producir, y este viaje es también un viaje hacia esa nueva vida, una transición hacia un ritmo más pausado y natural.

También quiero llamar la atención sobre la importancia del silencio y del aburrimiento en nuestras vidas y durante el viaje, como bálsamo calmante del espíritu, pero también como el único entorno en el que pueden surgir de forma espontánea el pensamiento, las mejores ideas, la creatividad, donde se puede dejar espacio a desarrollar la imaginación. Si no nos dejamos ni un minuto sin música, redes sociales, medios de comunicación, sin hablar por chat, ¿en qué momento podemos pensar?

Esto es lo que buscan Lise y Fred en el pueblito francés al que irán a vivir cuando termine su viaje, que ahora entra en su última etapa.

¡Arrastrar una bici cargada cuesta arriba es extenuante! Foto: Le temps courbe

Y de eso precisamente quiero hablar en el próximo podcast: de la gente que deja la ciudad para irse a vivir en un pueblito en el campo, y trabaja a distancia por internet, o se dedica a trabajos manuales, artesanos o propios del campo. ¿Te gustaría tomar la vía rural y abrazar el slow living? Te cuento cómo en el siguiente episodio de Trabajar viajando.

MÁS RECURSOS

Documentales sobre el medio ambiente: http://www.onebrownplanet.com/sustainable-living-toolkit/environmental_documentaries/

Cómo el turismo de distancias cortas y mente abierta puede ayudar a la tolerancia y a la empatía: https://www.ted.com/talks/aziz_abu_sarah_for_more_tolerance_we_need_more_tourism

La cosa más sorprendente que descubrí navegando en solitario alrededor del mundo: https://www.ted.com/talks/dame_ellen_macarthur_the_surprising_thing_i_learned_sailing_solo_around_the_world?referrer=playlist-talks_for_the_thoughtful_trave

Viajar en van: https://www.dailymail.co.uk/travel/travel_news/article-7111359/Fascinating-new-book-Culture-Vanlife-reveals-extraordinary-vanlife-stories.html

Viajar caminando: https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2019/apr/14/one-step-ahead-how-walking-opens-new-horizons

Descubre cuánto CO2 emite tu viaje: https://www.theguardian.com/travel/2019/jul/31/carbon-calculator-find-out-how-much-co2-your-flight-will-emit

¿A dónde van de vacaciones los ecologistas? https://www.theguardian.com/travel/2019/sep/21/where-environmentalists-go-on-holiday-no-fly-green-sustainable-breaks

El ‘compromiso del turista’ a respetar la naturaleza del lugar al que viaja: https://www.theguardian.com/travel/2019/oct/17/finland-be-more-like-finn-campaign-tourism-pledge-initiatives

Cómo vivir mejor y dejar de destruir el planeta: https://www.project-syndicate.org/commentary/united-nations-report-nature-destruction-four-changes-by-ana-paula-aguiar-et-al-2019-05?a_la=english&a_d=5ce7da4f2884760dd41db0d4&a_m=&a_a=click&a_s=&a_p=%2Fsection%2Fenvironment-sustainability&a_li=united-nations-report-nature-destruction-four-changes-by-ana-paula-aguiar-et-al-2019-05&a_pa=section-commentaries&a_ps=

CRÉDITOS MÚSICA:

Music from https://filmmusic.io
«Frearless First» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

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