Océanos y pescado frente al cambio climático

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Hoy vamos a hablar de nuestro planeta azul: un 97% del agua de todo el planeta está en forma salada, en océanos y mares que ocupan el 71% de la Tierra. Y agárrate, porque un 99% de todas las especies, es decir de la biosfera mundial, viven en estas aguas saladas. Los mares y océanos regulan nuestro clima, absorben el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, reflejan la luz del sol para que la temperatura no sea insoportable y nos alimentan gracias al pescado, marisco y algas que albergan… y me estoy dejando muchos beneficios que nos aportan directamente. Sí, es cierto, esta es una carta de amor a nuestros océanos. Quédate para saber lo que hacen por nosotros, lo que nosotros les devolvemos… y cómo podemos cuidarlos mejor.

Esta mañana he ido a la compra. Andaba a la busca de un buen lomo de salmón, unas rodajas de merluza para hacer al vapor y algo de marisco para hacer una paella: gambas arroceras, anillas de calamar, mejillones… ¡Lo típico! Delante de la pescadería, una de esas dentro de un gran supermercado, de las que tienen ofertas todos los días si sabéis de lo que hablo… pues se me ha ocurrido pensar lo que nunca me había preguntado: DÓNDE había sido pescado ese pez o marisco que estaba a punto de elegir, y DE QUÉ FORMA lo habían pescado. Como te puedes imaginar, el pescadero se ha quedado flipando pepinillos cuando le he preguntado… y ha tenido que mirar la tarjeta de trazabilidad, que ponía en letruja muy pequeña los datos que me de repente me interesaban. La merluza era procedente de pesca de arrastre y se congelaba en alta mar. La he descartado, la pesca de arrastre tengo entendido que destruye los fondos marinos, arrastra a muchas especies que luego se devuelven al mar muertas y en su descomposición consumen mucho oxígeno, y captura muchísimos kilos de pescado… toneladas, según creo.

Respecto al salmón, sólo ponía “Noruega”. Vale, es normal que el salmón que compramos en Europa venga de Noruega, porque sus aguas son muy frías y porque el salmón remonta los fiordos y los ríos que alimentan esos flujos de agua para ir a desovar… al menos eso es lo que he visto en los documentales de la 2… ¿no? Pues no, era de piscifactoría. Claro, esos precios tan baratos… en fin. Que he comprado medio salmón en lomos, y del resto he pasado. Creo que lo más sostenible de todo lo que podía haber comprado… son los mejillones.

Atún – Greenpeace

¿Alguna vez te has preguntado todo esto cuando has ido a la pescadería? Por cierto, ¿cuántas variedades de pescado compras? Supongo que como casi todos… atún, salmón, gambas y merluza… ¿por qué comemos tanto de esas especies y tan poco del resto? ¿Sabías que hay miles de especies de pescado y marisco cerca de nuestras costas? ¿Por qué nos vamos tan lejos a buscar el pescado que comemos? ¿Tiene algún efecto la forma en que comemos pescado sobre nuestros mares y océanos? Y los efectos del cambio climático sobre los océanos, ¿qué efecto tiene sobre el pescado que llega a la mesa, y sobre el clima que estos océanos regulan a nivel mundial?

José Luis Sánchez Lizaso – UPLA

Me he puesto en contacto con José Luis Sánchez Lizaso, catedrático del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante, director del Máster en Gestión Pesquera Sostenible y Presidente del Foro Científico para la Pesca Española en el Mediterráneo, para hablar de pesca industrial, acuicultura y asegurar la sostenibilidad de la pesca. También he querido conocer la opinión de un oceanógrafo que ha colaborado en el último informe del grupo de expertos en cambio climático de la ONU sobre océanos, el chileno Cristian Vargas. Vargas es académico de la Universidad de Concepción, director del Núcleo Milenio MUSELS e Investigador del Instituto Milenio de Oceanografía (IMO).

Cristian Vargas

Pescamos más que en toda la historia de la Humanidad, y comemos más pescado que nunca. En 2016 alcanzamos el máximo histórico de 171 millones de toneladas de producción de pescado, entre captura en el mar y pescado de piscifactorías. El 88% de esa cifra histórica se utilizó para el consumo humano directo, y se registró un consumo per capita de 20,3 kg.

Son datos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, en su último informe de 2018. La mejora de la tecnología y las artes de pesca y la introducción de nuevas tecnologías muy sofisticadas han aumentado la eficacia de los pesqueros… especialmente la de los grandes buques de pesca industrial. También criamos más peces y marisco que nunca, gracias al aumento espectacular de la acuicultura.

La sobreexplotación de los recursos pesqueros ha aumentado de forma espectacular desde que se tienen registros, en 1974. Hemos pasado del 10% al 33%… mientras que la explotación sostenible ha bajado de un 90% en los años 70… al 67%. No vamos por el buen camino si queremos garantizar que habrá pescado para todos cuando seamos cerca de 9.700 millones de humanos. Y eso que para entonces seguiremos aumentando la producción y comeremos aún más pescado, según la FAO. Y es que el crecimiento anual mundial del consumo de pescado ha duplicado el crecimiento demográfico desde 1961.

La FAO avisa de que, mientras los países desarrollados están aplicando leyes como las de Unión Europea para evitar el deterioro de las aguas y los fondos marinos y para asegurar el Rendimiento Máximo Sostenible, que es el máximo de pescado que se puede extraer para garantizar la regeneración de las poblaciones, otros países en vías de desarrollo no cuentan con los medios tecnológicos, la inversión y la regulación para asegurar una pesca sostenible… y que además se abre la puerta a la pesca ilegal, contra la que ya existe un Acuerdo Internacional.

Las peores áreas en cuanto a sobrepesca siguen siendo el mar Negro y el Mediterráneo, seguidas de las costas de Chile y Argentina. ¿Podemos asegurar las pesquerías en un futuro de más pesca y más consumo? Para saber la respuesta, pregunté a José Luis Sánchez Lizaso, uno de los mayores expertos españoles acerca de la conservación de los fondos marinos del Mediterráneo.

Sánchez Lizaso afirma que la sostenibilidad medioambiental, social y económica de la pesca depende de su gestión, que en los últimos años ha mejorado mucho. La sobrepesca, dice el experto, se puede revertir, y ha habido casos de regeneración espectacular como la del atún rojo en el Atlántico.

El problema en España, dice el académico, es que no se está regulando este aspecto, sino que más bien hemos entrado en un camino de transferibilidad de derechos de pesca a menos barcos, lo que en la práctica está acelerando esta concentración de derechos de pesca en pocas empresas grandes. Una solución sería alquilar estos derechos de pesca en vez de privatizarlos, y distribuirlos entre un número mayor de operadores.

Para Greenpeace, asegurar una producción sostenible de pescado a la vez que cuidamos de nuestros océanos pasa por varios puntos.  Lo primero es aumentar la pesca artesanal al tiempo que se disminuye la industrial, ya que la industrial captura toneladas de pescado de una sola vez, quema muchos combustibles fósiles para llegar hasta las aguas de altura donde opera, y utiliza artes de pesca muy dañinas como la pesca de arrastre, especialmente la de fondo. En estas redes kilométricas en forma de cono entran todo tipo de especies, incluso ballenas, tiburones y tortugas, que mueren inútilmente ya que son devueltos al mar. Además, el arrastre de fondo se lleva por delante corales y especies vegetales y deja un desierto a su paso.

 Además, la pesca industrial está relacionada en algunas partes del mundo con la pesca de especies como la anchoveta y el lanzón, que se convertirán en harina de pescado para alimentar carnívoros de piscifactoría como el salmón, y aceites. Es decir, que ni siquiera nos alimentamos directamente de estas capturas. La ONG destacó en un informe de 2014 que solo en España, la transición a la pesca artesanal crearía 60.000 puestos de trabajo y evitaría la emisión de 420.000 toneladas de dióxido de carbono para 2024.

Sánchez Lizaso llama a la prudencia a la hora de hablar de las artes de pesca.

El experto dice que existen artes con mejor prensa, como la artesanal, que sin embargo tienen artes fijos que a veces se pierden y provocan pesca fantasma. ¿Y qué es esto de la pesca fantasma? Si has visto alguna imagen de una tortuga muerta en una playa, enredada en redes de pesca abandonadas, sabrás de lo que hablo. Unas 640.000 toneladas de redes y equipos de pesca quedan abandonadas en los mares y océanos del mundo cada año, una situación que se ha agravado con el aumento de las operaciones de pesca global y la introducción de materiales sintéticos, que tienen una mayor resistencia y durabilidad.

Precisamente la presencia de plástico en los mares es un gran problema, y no el de estas redes, sino el que se desagua al mar procedente de los ríos… por ejemplo, cada vez que pones una lavadora con una prenda de microfibra, el agua gris de ese lavado se limpia en una planta de aguas… pero esas microfibras son indetectables y pasan al agua de ríos y océanos, de ahí a peces y marisco… y finalmente al cuerpo humano.

Greenpeace también exige la creación de un Tratado Internacional de los Océanos para proteger las aguas internacionales, algo que la ONU lleva dos años negociando. El ecólogo marino Enric Sala, que trabaja en el proyecto de National Geographic Mares Prístinos, lleva años pidiendo que se aproveche esta oportunidad para proteger las aguas internacionales prohibiendo la pesca en ellas, de forma que se crearía una reserva marina gigante que cubriría dos tercios de la superficie de los océanos. Salas dice que, gracias a la tecnología satelital, podemos trazar el recorrido de un barco de forma muy precisa y establecer si ha pescado donde tenía licencia para hacerlo o si lo ha hecho de forma ilegal, y las nuevas normativas de trazabilidad de la FAO y la Unión Europea cada vez se lo ponen más difícil a la pesca ilegal.

La FAO no es tan ambiciosa en sus aspiraciones, pide que se cierren a la pesca un 30% de las aguas internacionales para crear santuarios marinos que restablezcan las poblaciones y los fondos. La medida podría parecer antieconómica, pero es todo lo contrario, ya que en esas reservas, las poblaciones crecerían tanto que rebasarían los límites y entrarían en zonas de pesca. Sánchez Lizaso coincide con el organismo de la ONU.

China, que es el mayor productor mundial, y otros quince países asiáticos, realizaron un 80% de las capturas en todo el mundo, y también estos países lideran el aumento en acuicultura. Pero España se cuela en el Top five si hablamos de pesca en alta mar: las flotas de China, España, Taiwán, Japón y Corea del Sur acaparan el 85% de la pesca en alta mar, es decir, lejos de sus zonas económicas exclusivas, según un informe de 2018 de Global Fishing Watch. Esto implica grandes gastos de combustible para desplazarse a las zonas de mayor explotación, el noroeste del océano Pacífico , el Atlántico Norte y zonas como la costa Occidental de Sudamérica y Sudáfrica.

¿Es más sostenible el pescado que criamos en piscifactorías que el que capturamos? Jacques Cousteau, el gran conservacionista marino, dijo que “debemos empezar a usar los océanos como granjeros y no como cazadores”. Un tópico, según Sánchez Lizaso, porque según el tipo de explotación acuícola, los desastres ambientales pueden ser mayores.

Y es que claro, nos encantan el salmón y las gambas o camarones, pero su crianza en piscifactorías tiene una gran huella ecológica… pero también el atún y el pescado blanco como la merluza o el bacalao.  En Estados Unidos y grandes áreas de los países más desarrollados, estas cuatro especies (a grandes rasgos, sin entrar a decir si el atún es rojo o listado, por ejemplo) son todo lo que se encuentra en el mercado por decisiones comerciales de rentabilidad. ¿Esto pasa también en el Mediterráneo? ¿Qué efectos tiene sobre estas especies y sobre el ecosistema?

Entre la acuicultura y los grandes cargueros mercantiles, que traen especies de todo el mundo, y el aumento de nutrientes en el agua procedentes de fertilizantes de la agricultura, proliferan las especies invasoras. Y especies de alto valor comercial, como el atún rojo o el bonito del norte, se desplazarán más hacia los polos según suba la temperatura del agua mientras otras variantes de aguas más cálidas proliferan… ¿qué pescado comeremos en un futuro?

Y es que el mar se calienta, y mucho.  A principios de 2020, un nuevo análisis publicado en la revista Avances en Ciencias Atmosféricas avisaba de que las temperaturas de los océanos en 2019 eran las más altas nunca antes registradas. El agua salada había alcanzado una temperatura récord en toda la historia del planeta, equivalente a haber lanzado 3.600 millones de bombas como la que se lanzó sobre Hiroshima durante 25 años.

Además de las olas de calor en alta mar, han aumentado otros fenómenos atmosféricos extremos como lluvias torrenciales, lo cual unido a la subida del nivel del mar, aumenta la generación de ciclones que se generan en el mar y tienen cada vez mayor fuerza devastadora. El año pasado, por ejemplo, la DANA en el Mediterráneo provocó decenas de muertes por riadas, pérdidas económicas millonarias y lluvias torrenciales que el campo no podía absorber y han cambiado muchos territorios. En Estados Unidos y el Caribe, la temporada de ciclones cada vez produce mayores catástrofes. ¿Deberíamos concienciarnos de que lo que pasa en alta mar se traslada a la gente que vive en tierra firme?

El último informe especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el dedicado al océano y la criosfera, es decir al agua congelada de los polos, avisa de fenómenos atmosféricos cada vez más extremos.

El océano regula el clima de la Tierra, pero ¿en qué más podríamos notar las alteraciones producidas por el cambio climático?

La acidificación de los océanos está considerada como el gemelo malvado del cambio climático. Los océanos absorben más del 25% del CO2 que emitimos a la atmósfera, han absorbido un 20-30% de los gases de efecto invernadero emitidos desde 1980, y al disolver ese dióxido de carbono, se produce una alteración en la química del agua, que disminuye su pH. ¿Esto afecta a la calidad del agua, a los ecosistemas marinos y a la interacción con el resto de sistemas de la Tierra? Cristian Vargas, que lleva más de 20 años estudiando los impactos del cambio climático, la acidificación del océano y sus implicaciones en el ciclo del carbono y diferentes grupos de organismos marinos, dice que los científicos ahora saben que esto está ya afectando incluso al sabor del pescado que llega a nuestra mesa.

Las aguas, a medida que absorben CO2, pierden oxígeno. Vargas explicó cómo se creaban las denominadaszonas muertas’, en las que no sobreviven organismos marinos debido a los niveles casi inexistentes de oxígeno.

Ya lo has oído, ya ha salido la palabra extinción. Y a medida que van desapareciendo especies, desaparecen otras que se alimentan de ellas… y así vamos trepando en la cadena trófica hasta llegar a lo más alto, los humanos. No somos intocables.

Y sin embargo, a pesar de este panorama, está en nuestra mano cambiar las cosas, y el océano, con su extraordinaria capacidad de regeneración, es capaz de sorprender a los propios científicos. Un estudio de 16 universidades de todo el mundo de principios de este 2020 descubrió que toda la destrucción que ha provocado el hombre en los océanos durante 30 años puede ser revertida para llegar recuperar hasta un 80% de toda la abundancia de especies que teníamos antes del siglo XX. El estudio, publicado en la revista científica Nature, dice que, aplicando una combinación de seis medidas de conservación que abarcan la protección de las especies, pesca responsable, restauración de hábitats, preservar las áreas marinas, reducción de la polución y mitigación del cambio climático, podríamos lograr reconstruir los ecosistemas marinos. La recuperación de poblaciones de ballena jorobada, elefante marino o tortuga verde muestran el camino a seguir.

MÚSICA:

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«Fearless First» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

Groove Grove by Kevin MacLeod
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Intractable by Kevin MacLeod
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License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Wet Riffs by Kevin MacLeod
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License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Too Cool by Kevin MacLeod
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License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Music from https://filmmusic.io
«Inspired» by Kevin MacLeod (https://incompetech.com)
License: CC BY (http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

Nowhere Land by Kevin MacLeod
Link: https://incompetech.filmmusic.io/song/4148-nowhere-land
License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

One Sly Move by Kevin MacLeod
Link: https://incompetech.filmmusic.io/song/4168-one-sly-move
License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Magic Forest by Kevin MacLeod
Link: https://incompetech.filmmusic.io/song/4012-magic-forest
License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

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