Cuidar de los suelos vivos devolviendo el valor a los agricultores, con Marta G. Rivera del Consejo Mundial del Clima

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Seguro que ahora mismo te parece vivir en una de esas pelis apocalípticas en las que se pinta alguna distopía que desarrolla alguna de las amenazas muy reales en las nos podríamos encontrar dentro de unos años. Concretamente, te parece que estamos calcando, uno por uno, los fotogramas de Contagio, una peli de Steven Soderbergh de 2011, ¿verdad? También están Mad Max, que concuerda con el aumento de las temperaturas, la desaparición del agua o la erosión de los suelos… o incluso Waterworld, tremendo fiasco cinematográfico que reflejaba un mundo sumergido bajo el océano por la subida del nivel del mar. O incluso The Road, que a mí me dejó un mal cuerpo tremendo y mostraba un mundo donde no había comida porque constantemente se daban incendios, el aire estaba tan contaminado que no pasaba la luz del sol, y otras lindezas. ¡Por favor, no le des al stop todavía! Te aseguro que acabarás el podcast con una sensación distinta, de que podemos cambiar las cosas y esto ya se está haciendo.

Bien, como te iba contando, esos escenarios distópicos escalofriantes… podrían juntarse en un todo en uno si seguimos yendo de cabeza hacia ellos como hasta ahora. ¿Qué tienen de cierto estas películas?

Marta Guadalupe Rivera Ferre, directora de la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios de la Universidad de Vic y miembro del Consejo Mundial del Clima (IPCC) dice que tienen bastante de verdad.

Marta G. Rivera – La Vanguardia

Ahora mismo, y como señala el informe Suelos y cambio climático aprobado en Ginebra el año pasado por el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC) de la ONU, en el que ha participado Rivera, las tres mayores causas para el incremento del cambio climático son la quema de combustibles fósiles, el uso de tierras y la agricultura.

Las mayores cantidades de emisiones provienen de los gases óxido nitroso (N2O), proveniente de los fertilizantes y por la descomposición de materia orgánica que se produce en algunos cultivos. También del dióxido de carbono emitido en la utilización de vehículos de trabajo y trasporte, pero además , cada año se destruyen miles de hectáreas de bosque para usar el suelo para la agricultura. Bosques que arden emitiendo CO2 y que dejan paso a tierras para monocultivo, por lo que ya no pueden realizar su función de captura de CO2.

Pero claro, la forma en que nos alimentamos está estrechamente ligada con estos usos de la tierra. Comemos más, un tercio más desde 1961, y el suministro por cápita de aceite vegetal y carne se ha más que duplicado desde ese año.

Pero no solamente contribuye al calentamiento global, sino que la agricultura se ve afectada por sequías, olas de calor, incendios, inundaciones y otros fenómenos meteorológicos extremos que están aumentando con la emergencia climática. Estos fenómenos, unidos a la sobreexplotación de las tierras, conducen a su degradación. De hecho, 500 millones de personas en 2015 vivían en áreas que habían sufrido desertificación.

José Esquinas, histórico de la FAO con el que ya hablamos para el capítulo sobre Hambre y agribusiness, me habla de cómo nuestra forma de utilizar los suelos está afectando a la tierra y su propia capacidad de producir alimentos.

José Esquinas

Pero la agricultura también puede ser parte de la solución, dice la científica. Muchos cultivos, como los bosques, secuestran carbono. Se ha demostrado que la agricultura orgánica, al pretender una mejora del suelo y potenciar la fertilidad, retiene mucho más carbono que la agricultura intensiva.

Los bosques secuestran carbono, pero plantar un millón de árboles como anunció el presidente estadounidense Donald Trump a bombo y platillo, no va a servir para capturar todos los gases que emitimos, sobre todo si cada año aumentamos la cantidad de metano y CO2 que emitimos a la atmósfera y los químicos que vertemos a las aguas.

Se ha apuntado a la bioenergía, como el biodiésel y otros combustibles procedentes del procesamiento de por ejemplo, soja y aceite de palma, como una forma de “reverdecer” la industria energética, pero el informe del IPCC alerta de que estos podrían provocar mayor desequilibrio en la distribución de alimentos, reducir la biodiversidad y aumentar la degradación de la tierra.

La ganadería es responsable de un 35-40 % de las emisiones de metano (CH4) de todo el mundo, una gran parte producidas por la digestión de los rumiantes, pero también en otros procesos, como la descomposición del estiércol y purines en las granjas industriales. El informe de la ONU propone volver a la dieta mediterránea y comer más vegetales, frutas y semillas, al tiempo que disminuimos nuestro consumo de carne y grasas. Pero claro, esto puede ser difícil en un contexto en el que la carne está tan barata como los productos frescos del huerto, que por cierto han aumentado su precio.

Manuel Mejías

Manuel Mejías Pardo es agricultor, y cultiva 1.000 olivos junto a su mujer en su finca de Castellar (Jaén). Hablamos de las protestas del campo, que estallaron justo antes del confinamiento por los precios cada vez más bajos y la sospecha de que la Unión Europea en su Política Agraria Común recortará las subvenciones al campo español a partir de 2021.

Para Marta Rivera, los olivos fueron siempre un símbolo identitario de su tierra, Andalucía, que la llenaban de orgullo. Sin embargo, ahora que estudia cómo adaptarnos y tratar de mitigar el cambio climático, las extensiones kilométricas de olivos plantadas en líneas verticales sobre las colinas con tierra roja entre árbol y árbol le hacen llevarse las manos a la cabeza.

En este contexto, ¿qué futuro podría haber para el campo español? El olivarero me recuerda una canción.

Y es que los oficios del campo, fundamentales para garantizar la alimentación de la población con alimentos sanos y nutritivos a buen precio, y por tanto la seguridad alimentaria, han sufrido una desvalorización que no se merecen. Agricultores y ganaderos, además de producir alimento, tienen la función esencial de mantener la biodiversidad y el paisaje, y sin embargo sólo se les paga por kilo producido. Esto hace que deban producir ‘a lo bestia’, y claro, el cuidado del medio ambiente se queda por el camino. Las buenas prácticas no se premian, ni se multan las prácticas abusivas y contaminantes, y con este escenario en el que además se ha tachado al agricultor de tonto y paleto, ¿quién quiere ser agricultor? Así, el campo se va abandonando, y nuestra alimentación se pone en juego.

Olivar – Agrocomparador

Pero esto va a cambiar, me cuenta Rivera. La experta es la única española que ha participado en un informe presentado a la Comisión Europea en abril de este año, que recoge información científica para hacer una transición hacia sistemas agroalimentarios sostenibles e inclusivos en la Unión Europea, y por primera vez habla de la comida no como una mercancía, sino como un bien común.

Bien, el cambio climático no solo nos está avisando de que nos estamos cargando la tierra con nuestra forma de usarla, como si fuera una mercancía más, sino que sus propios efectos catastróficos nos forzarán a cambiar el sistema agroalimentario y la forma en que comemos. El informe del IPCC del que hemos hablado apunta directamente a una dieta climatarian, de la que hablaremos en el tercer bloque de esta serie Alimentos con futuro.

Espero que este capítulo no te haya desmoralizado sino que te haya servido para darte cuenta de cómo nuestra forma de consumir alimentos puede cambiar las cosas, y de que las autoridades se están viendo forzadas a ponerse las pilas para hacer la transición a un sistema alimentario sostenible.

Gracias por estar ahí una semana más. Recuerda que me puedes escribir a info@wanderlustpaula.com. Te puedes suscribir al podcast en cualquier plataforma de podcast, a la newsletter, puedes escuchar el programa en Radio Viajera o pedirle a Alexa que ponga Wanderlust. Si quieres tener tu propio podcast y que yo te lo haga, ¡escríbeme! ¡Nos escuchamos la semana que viene!

MÁS RECURSOS:

IPCC: Climate Change and Land https://www.ipcc.ch/srccl/

World Resources Institute: CREATING A SUSTAINABLE FOOD FUTURE https://wrr-food.wri.org/

https://www.uvic.cat/es/noticias/un-informe-cientifico-de-la-comision-europea-reclama-un-cambio-radical-del-sistema

Los agricultores europeos piden a la UE medidas urgentes para garantizar la producción de alimentos y amortiguar la crisis del coronavirus https://www.efeagro.com/noticia/los-agricultores-europeos-piden-a-la-ue-medidas-urgentes-para-garantizar-la-produccion-de-alimentos-y-amortiguar-la-crisis-del-coronavirus/

https://www.npr.org/sections/thesalt/2019/08/08/748416223/to-slow-global-warming-u-n-warns-agriculture-must-change?t=1581339489065&t=1589488051398

https://www.newscientist.com/article/2230525-our-current-food-system-can-feed-only-3-4-billion-people-sustainably/

MÚSICA:

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