Amarna Miller: «Los movimientos de liberación femenina se han tratado de capitalizar por la industria textil y de belleza»

publicado en: Moda consciente | 0

Calentamos motores para el Día de la Mujer, porque este 2021, aunque no nos podamos juntar todas en las calles, desde todos lados tenemos que empujar con ese lema de mujeres líderes. Así que yo, desde este podcast, he querido poner mi granito de arena y relacionar el tema del que estamos hablando con el papel de la mujer en él.

Así que, como estamos hablando de moda, y de moda consciente, hoy tenemos que hablar de la relación de la mujer con la moda y más allá: de imagen social y cultural, de la cosificación del cuerpo de la mujer, de cómo las mujeres somos las mayores consumidoras de moda pero también de las mujeres que confeccionan esa moda, y hablaremos de sueños, de arte, de creatividad y de mujeres que plasman esos sueños y esa creatividad en diseños para vestir a otras mujeres. Y de las pioneras, las que lo tuvieron más difícil para ser reconocidas en un mundo aún más dominado por el hombre que el de hoy en día. 

Tengo que decir que me puse a hacer entrevistas y hablar con María y con Carla, las colaboradoras de esta serie sobre moda, y la cosa se me fue de las manos. Así que he decidido que este capítulo va a tener tres partes, y la verdad, a mí cada una me parece más interesante y entretenida que la otra. Comienza un tríptico que no te puedes perder, seas hombre o mujer. Acompáñame en este viaje.

El capítulo de hoy viene cargadito, como os comentaba en el anterior episodio en el que hablamos de cómo vestir sostenible en España, tenemos una invitada bomba. Vamos a hablar de la relación de la mujer con su cuerpo y su imagen, de la difícil relación que tenemos con lo que vemos en el espejo, y más allá de esa imagen visual y corporal, estamos en conflicto con la percepción de la imagen de la mujer en nuestra sociedad. Estamos en conflicto porque es imposible conjugar todo lo que tenemos que ser en una sola, y caemos una y otra vez en la culpa, en minusvalorarnos por no llegar a ser todo eso que nos venden que tenemos que ser. 

Y para hablar de ello, nuestra invitada que te anticipaba es Amarna Miller, escritora, activista del feminismo, y conocedora como nadie de la estigmatización de la mujer que vive su sexualidad y la muestra al público. Amarna Miller es el nombre artístico de una chica que, con 19 años y mientras estudiaba Bellas Artes, se dio a conocer como actriz porno en España. Ella lo explicó en su momento como un reto personal y un proyecto de experimentación, pero mucha gente no lo entendió así y ella misma explica que el trabajo sexual supone un estigma social muy fuerte, y aún más para las mujeres. Con ella hablaremos de la sexualización del cuerpo y de la imagen de la mujer.

Además, he hablado con Ana Carrascón, responsable de comunicación de SETEM, la ONG que coordina la campaña Ropa Limpia en España, sobre quiénes son las personas que hacen la mayoría de la ropa que llevas puesta en estos momentos, y en qué condiciones lo hacen. ¡Sorpresa! En un 85%, son mujeres pobres, muchas de ellas migrantes, analfabetas y que trabajan en unas condiciones que ninguna de nosotras querría para otra mujer. 

Amarna Miller se reconoce como activista por el feminismo, además de cradora de contenido y licenciada en Bellas Artes: tiene un podcast en Podimo que dentro de muy poco lanzará su siguiente temporada, Con voz de mujer, en el que habla con grandes mujeres, famosas y anónimas, desde una perspectiva feminista. Además, acaba de publicar “Vírgenes, esposas, amantes y putas”, su segundo libro, en el que  analiza el rompecabezas que significa ser mujer en la sociedad actual. Y una parte muy importante de ese rompecabezas, porque te rompes la cabeza intentando encajar todas las piezas, es la imagen de la mujer. Una imagen que tiene dos vertientes: cuerpo y vestimenta, y ambas están directamente relacionadas con la sexualidad de la mujer, o más bien con cómo se quiere sexualizar a la mujer. Amarna, bienvenida a Wanderlust.

Esta frase que da título a un capítulo de tu libro me ha impactado especialmente: “Mi cuerpo, el enemigo”.  ¿Cómo hemos llegado a convertir nuestra herramienta física más importante y nuestro compañero de carne y hueso para toda la vida en un enemigo interno?

Te centras en el miedo a vejez simbolizado por las arrugas, en la menstruación y en la imposición de la depilación como los tres puntos que ejemplifican esta teoría, y si nos fijamos, estos tres puntos están relacionados con que la mujer sea siempre joven, fértil y deseable, es decir, en la sexualización del cuerpo de la mujer.

Respecto de la depilación, que hoy en día es una condición indispensable para empezar a considerar la belleza de una mujer, es curioso pensar que las mujeres empezamos a hacerlo cuando la moda nos lo exigió, en los años 20 del siglo pasado, con las flappers: pasamos de faldas largas y abultadas para esconder las caderas y el culo, y vestidos con mangas que escondían también los brazos, a faldas cortas y vestidos sin mangas, y ahí un fabricante de cuchillas avispado se dio cuenta del potencial de las mujeres como grupo de consumo, atado a él por las exigencias de la belleza.

Siempre me ha parecido perversa la forma en la que las modelos que desfilan la ropa que debemos anotar como la que debemos llevar esa temporada, sin discusión, son mujeres muy muy jóvenes y que parecen aún más jóvenes, y ese modelo de delgadez extrema combinado con mucha altura, caderas estrechas y poco pecho, es el que relacionamos con niñas prepúberes, que aún no han menstruado y que son tanto el objeto de deseo de los hombres como el ideal de los diseñadores de ropa, que históricamente han sido mayoritariamente hombres.

Los cánones de belleza también nos han hecho aspirar justo, justo, a lo que en esa época era más difícil conseguir: una piel blanca cuando se trabajaba duramente en el campo, una figura rellenita, en período de guerra y escasez, y delgadez rayana en la enfermedad, cuando la abundancia de alimentos ultraprocesados y la falta de ejercicio físico en nuestras vidas hacen que engordemos sin darnos cuenta.

Amarna Miller con su último libro

De hecho una cosa es la moda, que las mujeres debemos seguir y estar siempre al día pero en su justa medida, como con todo, para cumplir con las expectativas de todos, y otra cosa es cómo nos vestimos las mujeres. Que es algo que de nuevo nos lleva a la objetivización del cuerpo de la mujer, y al título de tu libro: la virgen; la madre, que es santa y monja al mismo tiempo porque ya no tiene deseo ni vida sexual y es un muermo total pero digna de respeto; y luego están las que no son dignas de respeto pero sí del deseo de los hombres: la amante, y la puta, que en ocasiones se confunden en las convenciones sociales, y que son sexies, deseables y están llenas de deseo. El código de vestimenta es radicalmente distinto y ¡ay de ti como te confundas o no lleves el largo de la falda justo en los centímetros que se esperan de ti! 

Para terminar, quiero hacerlo hablando de tu propia forma de vestir, que en mi opinión es muy libre y creativa y refleja tanto tu personalidad y tu interés por el arte (dado que estás licenciada en Bellas Artes) como la forma en la que has vivido tu sexualidad desde que se te conoce por el gran público… me parece una nota positiva sobre cómo podemos utilizar la moda y la ropa como un reflejo de nuestra propia identidad, como un juego, algo divertido y no algo impuesto y fuente de conflictos.

«No debemos ser esclavos de la moda ni permitir que nadie lo sea en ninguna parte del mundo»

Ana Carrascón, SETEM Campaña Ropa Limpia

Me ha gustado mucho terminar hablando de esa ropa que sueñas tú misma y que luego otra mujer te confecciona, y es un reflejo fiel de quién eres y de cómo quieres que te vean los otros. 

Pero ahora tenemos que hablar de la cara B de la gran industria textil en todo el mundo, y es que, si te fijas en la etiqueta de alguna de la prendas que llevas puesta, seguramente en pondrá MADE IN CHINA, o MADE IN CAMBOYA, o MADE IN BANGLADESH, o algún otro país lejano, donde las regulaciones laborales no protegen a los trabajadores como en el nuestro, y donde casi no existen regulaciones ambientales, y miles de fábricas textiles pueden contaminar las aguas y el aire sin que nadie se lo impida. Las personas que hacen esa misma ropa que está en contacto directo con tu piel la sientes lejos, pero la gran mayoría de ellas son mujeres con las mismas aspiraciones que tú: a tener una buena vida, a que su familia pueda comer todos los días, a que su trabajo les permita mejorar. Sin embargo, como vamos a ver con Ana Carrascón, responsable de comunicación de SETEM, la ONG que coordina la campaña Ropa Limpia en España, durante muchos años la deslocalización de la producción textil a países en vías de desarrollo ha generado unas condiciones laborales insoportables para millones de mujeres en todo el mundo. Vamos a ver cuáles son esas condiciones, cómo llegamos a esta situación, y qué está cambiando en los últimos años.

¿Cuál sería el perfil prototípico de las personas que confeccionan la ropa que solemos llevar: fast fashion, low cost…?

¿Por qué casi todas mujeres?

¿En qué condiciones trabajan ese 85% de la fuerza laboral de la industria textil en los países en vías de desarrollo?

Háblame del Rana Plaza. ¿Cómo llegamos a forzar la rueda hasta llegar a una situación así, y qué ha cambiado desde entonces? Desde la deslocalización del sector de la confección textil en los años ‘80

Háblanos del Acuerdo Multifribras en 2005 y qué supuso para los trabajadores de la industria textil?

¿Cómo podemos saber si una marca proporciona unas buenas condiciones laborales a sus trabajadores?

BIBLIOGRAFÍA

Documental ‘Las costuras de la piel’ 2014 https://www.youtube.com/watch?v=FFBOmArfFDo

https://www.20minutos.es/noticia/1805187/0/ropa-barata/bangladesh/claves/

Fíos fora, sobre Inditex en Galicia https://vimeo.com/193701763 

https://www.lamarea.com/2013/08/30/inditex/ 

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