¡Se nos va el año, se nos va! No me lo creo, parecía imposible… no sé tú pero yo llevo tal reventadera este año… ¡que no veo la hora de que se acabe! Eso sí, ¿podría haber un descansito entre 2025 y 2026? A modo de reset… ¡yo ahí lo dejo!
Pues va a ser que no, porque según nuestra construcción occidental del tiempo, el año se muere este 31 de diciembre, pero como este es un invent sociocultural que tiene más que ver con el cierre del año fiscal para el pago de impuestos que con una realidad biológica y conectada con nuestros ciclos naturales, pues al milisegundo siguiente de habérsenos “ido” el año viejo, comienza un nuevo año, un nuevo ciclo, una colección de casi 366 días nuevecitos a estrenar que nos dan una nueva esperanza de, este año sí, hacer las cosas bien, o que las cosas nos vayan bien, que la vida vaya a mejor.
Pero no hay tiempo para descansar y resetear, para reflexionar sobre lo que ha pasado el año que se va y lo que queremos que pase el año que viene… vivimos en un presente tan acelerado que está ya pasado de vuelta, y a lo que más tememos es al paso del tiempo, como podemos leer en “Cronofobia” de Sergio C. Fanjul.
Esta aceleración de la vida contemporánea se acompaña de la nostalgia que impregna nuestra cultura, de la fobia a envejecer y del tabú de la muerte. Es difícil habitar un presente que cada vez vivimos con más prisas y estamos menos presentes, en el que el futuro es cada vez más incierto, y no hay tiempo para construir sobre el pasado, de aprender las lecciones que podríamos aprovechar.
¿Y qué dice de nuestra cultura “moderna” el que nos neguemos tan obstinadamente a aceptar las realidades biológicas del fin de la vida y hagamos planes sobre cómo queremos que sea? ¿Qué dice de que todo lo que vivamos sea un presente acelerado, en el que queremos consumir de todo sin consecuencias… de todo, menos nuestro propio cuerpo y nuestra vida en esta Tierra?
El antropólogo Nigel Barley en “Bailando sobre la tumba” escribe : “las ideas relativas a lo que significa estar muerto siempre forman parte de una idea más general de lo que significa ser un ser humano vivo, y el comportamiento funerario y las creencias existentes en todo el mundo son interpretables como un prolongado diálogo acerca de la noción de persona”.
De hecho, pioneros de la antropología como Bronislaw Malinowski consideraban la muerte como el origen de toda religión, mientras que otros consideran la muerte como el origen de toda cultura.
Pero ¡oiga! ¡que me he puesto aquí todo profunda y ni siquiera te he saludado! Hola, soy Paula Martín, periodista y antropóloga, y te doy la bienvenida a “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, el podcast en el que reflexionamos sobre cómo convertirse en abono para esta Tierra que nos ha dado la vida no tiene por qué ser tan trágico como parece…
Y como esta temporada del podcast es MÍSTICA A RABIAR, hoy vamos a hablar de la muerte, y en el siguiente episodio, que ya será en el Año Nuevo porque es lógico y natural que así sea, hablaremos del renacimiento, de la renovación, de los nuevos ciclos.
Para el siguiente episodio va a haber que esperar un poquillo porque tengo un proyecto entre manos para el que necesito algo de tiempo, pero mientras no os dejaré huérfanas sino que os seguiré leyendo libros y seguiré subiendo vídeos cortitos sobre temáticas interesantes, y los podréis encontrar en mis redes sociales.
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Bueno, he dicho que vamos a hablar de la muerte y parece que ha caído un rayo y ha sonado un órgano de iglesia, pero nada más allá de la realidad, porque el capítulo de hoy va a ser morbosamente apasionante a la vez que muy divertido y también muy profundo, que todo se puede en esta horita que vamos a compartir, y vamos a tener una invitada con la que cierro este año – que no esta temporada – por todo lo alto: se trata de la arqueóloga y antropóloga física Lidia Merenciano, que tenía muchísiiimas ganas de hablar un ratito con esta personita tan interesante y además es especialista en arqueología funeraria.
Juntas vamos a hablar de cómo ha evolucionado nuestra concepción judeocristiana de la muerte en Occidente, de visiones de la muerte en otras culturas y de qué nos dicen los restos de las caídas de civilizaciones pasadas sobre esas sociedades. Quédate, porque te va a gustar. Y luego lo hablamos.
Lidia Merenciano (Segovia, 2000) o @lidiamerenciano en redes sociales, es graduada en Arqueología y Antropología Física. Desde 2022 se especializa en la divulgación cultural y científica en redes sociales, sobre todo en recuperación y difusión de la arqueología, la historia y la evolución humana. Primera novela, Penélope (2024).
Cómo ha evolucionado nuestra concepción de la muerte en Occidente y visiones de la muerte en otras culturas, qué nos dice sobre esas sociedades los restos de las caídas de civilizaciones pasadas.
- Honrar a los muertos habla de la Humanidad
- la comprensión de la muerte es lo que nos hace humanos (otras especies realizan actos de duelo ante la muerte y de manera posterior, pero no entierran de manera ceremonial)
– cómo se ha ido entendiendo la muerte a lo largo de la historia: las tumbas, los enterramientos y los cuerpos enterrados nos dicen mucho sobre vidas y sociedades pasadas, pero también sobre nosotros mismos
– cómo se construyó nuestra concepción judeocristiana de la muerte en Europa en la Edad Media y Edad Moderna → la muerte en la Edad Media era mucho más cercana a nosotros.
– el temor a la muerte (timor mortis),
– ars moriendi o arte de morir: el buen morir, protocolos para saber cómo enseñar a la gente a morir con el menor sufrimiento posible;
– memento mori: recordatorio de que la vida es efímera y vas a morir, recordatorio de que hay que vivir, pero también de que tu juicio llegará
- transi: monumentos a los cadáveres, estatuas de cuerpos en descomposición y suelen estar en monumentos funerarios de iglesias católicas. Suelen representar a fallecidos concretos, y son un recordatorio de la vanidad → lo poco que queda de ella en la muerte. El cuerpo adquiere toda la importancia pero pierde toda la belleza
- los osarios son los mejores mementos mori: hay una intención estética dentro del caos percibido. Nos recuerdan que no se puede eludir La responsabilidad de gestionar la muerte
- Tempus fugit: el tiempo vuela, la vida se acaba (Virgilio). Nos lo recuerdan las vanitas: cráneos y relojes. Por muchas riquezas y fama que tengas, todos vamos a morir
- meditatio mortis: son recordatorios y amenazas tan fuertes como el espejo de las clarisas (en el convento de las descalzas) que representa una monja con su tocado y todo, en esqueleto. Los memento mori pueden llegar a ser lúdicos, invitar a disfrutar la vida… pero estos recordatorios te dicen directamente que reflexiones sobre tu propia muerte y trates de “morir bien”
- Reliquias: el cuerpo, normalmente un objeto de terror e impureza en la Europa medieval, podía convertirse en una potente fuente de milagros curativos y auxiliadores. → en muchas culturas, las partes del cuerpo son de propiedad de distintas personas dentro de tu organización social, y hay que ser muy cuidadosos a la hora de disponer de los restos o desechos de nuestros cuerpos. Por ejemplo en Java, las personas de cierto rango nunca se deshacen de pelo, uñas o dientes, sino que los conservan a salvo de brujos, y se entierran con el cadáver, ya que forman parte del cuerpo.
- Los hijos de los muertos trobriandeses de Melanesia tienen el importante cometido de extraer la putrefacción de los huesos de su cadáver exhumado y sacarles la carne podrida en las aguas del mar para que su espíritu pueda cruzar las aguas y finalmente volver a reencarnarse. Los trobriandeses explican este desagradable trabajo como el pago por los cuidados que el padre les dispensó al alimentarlos con puré de fame y limpiar sus heces y su orina cuando eran bebés. Le están despiezando y convirtiéndole en osamenta, igual que él los construvó a ellos y los convirtió en hombres curtidos. Después, los huesos del cadáver se reparten entre quienes estaban emparentados con el difunto por el matrimonio y pueden ser convertidos en ornamentos corporales, junto con su cabello, sus uñas y sus pertenencias personales. El cráneo de un hombre puede ser convertido en un cuenco para su viuda y sus fémures en espátulas para lamer cuando se mastica nuez de betel. Con frecuencia la quijada se convierte en un collar, en recordatorio de los collares y pendientes con que los padres obsequian a sus criaturas. Los huesos circularán de un pariente a otro durante años, y serán decorados y cambiarán constantemente de forma. Finalmente, su sustancia perenne será devuelta a su propia gente, que romperá ritualmente los vínculos establecidos entre el fallecido y otros grupos.
- lo del movimiento “don’t die” (una estafa del último gurú antimuerte), los tratamientos de criogenización, los avances desde los tecnoseñores de Silicon Valley yo lo veo como la forma occidental ultra-tecnologizada, centrada en el éxito individual, de negarse a aceptar el hecho biológico último que es la muerte, pero no es la única…
- Barley “Bailando sobre la tumba”: “En gran medida, la idea de la buena muerte va desapareciendo al ser sustituida por la de la muerte apropiada, basada en la cantidad razonable de provecho que se le saque a un cuerpo cuidadosamente mantenido. Morir joven no sólo es triste, es injusto; una violación de los derechos y garantías del consumidor. Aparte de eso, la muerte es un fracaso; ha dejado de ser una victoria del espíritu sobre la carne para convertirse en un triunfo del cuerpo sobre el espíritu. “
- Un concepto decimonónico que tuvo mucho éxito fue el de <fuerza vital, la idea de que una persona disponía de una cantidad finita de energía vital que se consumiría paulatinamente hasta agotarse, momento en el cual sobrevenía la muerte. Parecía explicar cierto número de fenómenos, como la agitación de la juventud, los movimientos lentos de los ancianos, la analogía de la muerte con el sueño, justificaba cierta austeridad vital; la sobriedad protestante a la hora de emplear las energías alentó la idea de que el orgasmo masculino era debilitador e inducía a una vinculación enfermiza con el mundo. A finales del siglo xx hemos reemplazado esta idea por su contraria, la filosofía del <úsalo o lo perderás>, la actividad como un bien ilimitado, el ejercicio como generador de vida. Ahora es el tiempo mismo, la vida individual, lo que resulta un bien escaso”
- En la actualidad. la fuerza vital de los muertos parece un concepto vago y mágico, semejante a la energía cósmica de los partidarios de la New Age. Se trata de otra idea como la del flogisto: la invención de una sustancia inidentificable que no aporta nada pero se emplea para tapar las grietas del pensamiento.(La antropología está plagada de ideas así)
- los egipcios, la civilización que más ha vivido la vida preparándose para la muerte, tenían un juego de tablero llamado SNT que era un modelo para encarar la muerte. Las pinturas murales que hay en las tumbas muestran a un jugador solitario enfrentado a un adversario invisible, la muerte, El jugador avanza a través de un itinerario como de monopoly y hay cuadros con inscripciones relativas a la muerte como “asciendes por la escalera de las almas de Heliópolis” o “cruzarás el lago sin entrar en el agua”.
– el rechazo a aquellos que trabajan con los cuerpos muertos: Robert Garland “What to expect when you’re dead: an ancient tour of death and the afterlife” Los enterradores, embalsamadores…en Roma, Egipto estaban separados de la sociedad, no podían vivir con la gente común sino extramuros… Y es que la muerte se consideraba una suerte de contaminación y aquellos que trataban con ella, estaban marcados por su tufo
→ una de las semiconstantes de la muerte es que solo la carne en putrefacción, que está húmeda, contamina, mientras que los huesos, que están secos, son relativamente limpios y pueden manipularse sin riesgo.
– La muerte, las ceremonias fúnebres, han sido una oportunidad de propaganda: lo que el difunto fue en vida, cómo le honran sus sucesores → en la isla indonesia de Sumba, un hombre rico puede organizar su propio entierro antes de desaparecer y disfrutar en vida del prestigio que confiere.
– la continuación de la relación con los seres queridos es una idea central de todo el pensamiento en torno a la muerte.
– todo esto se produce en todas las culturas y épocas históricas, debido a la incertidumbre sobre lo que viene después, y a la tristeza por ya no tener más al ser querido → para nosotros es un hecho trágico, pero no es así en otras partes del mundo.
- En Occidente, la vida y la muerte están en clara oposición, de ahí la tragedia. Con frecuencia, la “vida” va ligada a lo “femenino” y la “muerte” a lo “masculino”. La muerte resulta moralmente problemática, el nacimiento no.
– Similitudes en todas las culturas: necesidad de dejar un legado, y de dejar una herencia a tus sucesores. El deseo de no sufrir dolor ni pena. El coste de morir, la inquietud por lo que viene después
- para los celtas, la muerte no es el fin triste, sino un descanso necesario antes de renacer. El mundo visible se apagaba, pero el invisible seguía vivo. Por eso Samhain era tiempo de introspección, silencio y respeto. Creían que en esta noche, el velo entre vivos y muertos se volvía delgado como el humo, por eso los hogares encendían hogueras para guiar al espíritus familiares y se dejaban ofrendas en las puertas para los que vagaban sin descanso.
- En muchas culturas en la actualidad y la antigüedad se veía así: no se ve como un punto y final, como en la judeocristiana, sino como un punto y aparte en el que se pasa a otro estado. Y para ello, hay que morir en la vida anterior. Por ejemplo, tradiciones chamánicas los ritos de iniciación nos lo enseñan. La tierra es madre, pero también tumba. Esa ambivalencia representa el todo. Entre los celtas, Dis Pater que es el dios de la muerte es también el padre de los seres humanos.
– Relación entre vivos y muertos → la continuación de la relación con los seres queridos es una idea central de todo el pensamiento en torno a la muerte. La reunión en la otra vida: en las tumbas atenienses vemos a vivos y muertos dándose un apretón de manos. También cosas que no se acaban en esta vida y quedan pendientes de una resolución
- en muchas culturas, sobre todo las que dan mucha relevancia a los poderes ocultos, a la brujería como en muchas comunidades africanas, los muertos son muy caprichosos y vengativos, lo cual les da grandes poderes explicativos. Vienen a rellenar los huecos del proceso mediante el cual el mundo se vuelve lógico.
– La idea de cielo e infierno empieza con los egipcios, pero solo para los hombres, igual que en el islam
(a qué tanta fascinación con la búsqueda de la tumba de Cleopatra?)
– La idea del “camino, trayecto” que el alma del difunto debe hacer hasta llegar a su destino final está muy presente en toda la iconografía y mitología funeraria en todas las culturas
– El etnógrafo Arnold Van Gennett en su obra “Ritos de paso” identifica un proceso en 3 pasos: separación, transición, incorporación → ser enterrado es estar muerto de forma correcta, para poder proseguir con el paso a la muerte. En la Iliada, como Aquiles no quiere deshacerse del cuerpo de Patroclo, el espiritu de éste se le aparece y le pide que le entierre para que pueda pasar las puertas de Hades. Enterrar o cremar un cadáver es más que deshacerse del cuerpo, es asistir al muerto en su paso al otro mundo. Es decir, la muerte es un proceso
- qué dirán las arqueólogas del futuro sobre nuestras sociedades, qué les decimos con nuestra manera de gestionar la muerte, qué extraerán de esos yacimientos? (El mercado global de servicios funerarios es de 110.000 millones de euros)
– La palabra <cementerio> procede del griego y significa lugar para dormir.Se da una inevitable asimilación de la muerte al sueño en las creencias cristianas tradicionales
debido al dogma de la resurrección de la carne y la redención final. Hasta el día de hoy seguimos caminando incómodamente y de puntillas alrededor de los cuerpos de los
fallecidos, hablando en voz baja y susurrando como si pudiéramos <molestarles>. La necesidad de trazar una divisoria clara entre el sueño y la muerte se sefala a través de
<velatorios> en los que los vivos permanecen despiertos junto a los muertos y donde el castigo por quedarse dormido puede ser la muerte.
-la muerte de una civilización, una sociedad: colapsos civilizatorios. una arqueóloga es alguien que ve vida, cultura e historias humanas allá donde otros solo ven piedras y huesos.
Bibliografía
Libros
Barley, Nigel “Bailando sobre la tumba” 2005
C. Fanjul, Sergio. Cronofobia 2025
E.R., Leach. Rethinking Anthropology. 1961.
Garland, Robert “What to expect when you’re dead: an ancient tour of death and the afterlife” 2025
Van Gennep, Arnold. Los ritos de paso. 1909
Papers
Marco Simón, F., Pina Polo, F., Remesal Rodríguez, J. (Eds.) Formae Mortis: el tránsito de la vida a la muerte en las sociedades antiguas.
Artículos
El sueño de la inmortalidad https://ethic.es/sueno-inmortalidad-longevidad
Antropología forense https://antropourbana.com/antropologia-forense/?
Podcasts
Death smiles at us: allnwe can do is smile back. Análisis filosófico y psicológico de la muerte
Podcast Onda Cero: “Vida corriente en la Edad Media: Morir” https://open.spotify.com/episode/7k6zQeql8QAr8Gxo0jjo0b?si=at96t0aWRJKvt1GdIX0nSw
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